Cannas, la batalla perfecta

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Cannas, la batalla perfecta

(Extraído de la web: “Historia o leyenda”)

En el año de 216 a.c. tuvo lugar una de las batallas mas famosas no sólo de la antigüedad si no de toda la historia, Cannas. Aníbalhizo hincar la rodilla a la poderosa Roma con un ejército heterogéneo y menos numeroso que el latino, pero antes de describir la batalla una pequeña introducción para situarnos en el punto en el que se encontraba la segunda guerra púnica.

En la primavera del 218 a.c. Aníbal ya había cruzado los Alpes y cogido totalmente por sorpresa a los romanos, tras una escaramuza de caballería en Tesino, vino la primera derrota de importancia de los latinos en suelo italiano, en la batalla del ríoTrebia – Dic. 218 a.c.- y  al año siguiente otra derrota estrepitosa en el lago Trasimeno. Invicto, Aníbal se dirigió hacia el sur por la costa adriática arrasando con fincas y cosechas para aprovisionar a su ejército a la vez que minaba la moral romana, mientras en Roma se empezaban a tomar medidas más serias y en el año 217 a.c. se nombra dictador a Quinto Fabio Máximo por un periodo de 6 meses, éste pensaba -y con mucho acierto- que al cartaginés no se le podía ganar en una batalla en campo abierto y que por lo tanto había que acosarle desde posiciones ventajosas esperando la ocasión perfecta para acabar con él.

La medida no era muy popular entre los senadores ya que muchas de las cosechas y villas arrasadas eran de su propiedad, incluso el Ager Falernus ardía al paso de los cartagineses. Pero precisamente a la salida del Ager Falernus, Fabio encontró su oportunidad, pues había cerrado el paso a los púnicos con 4.000 infantes y escondido el resto del ejército en posiciones elevadas a la espera de caer sobre ellos. Aníbal estaba acorralado, y en una acción que diferencia a los buenos generales de los genios urdió un plan para escapar. Reunió unas 2.000 reses, les ató fardos en la cornamenta y bien entrada la madrugada les prendió fuego y las encaminó por un sendero paralelo a los romanos, éstos creyendo que los cartagineses huían por allí, abandonaron el paso y Aníbal abandonó el valle con todas sus tropas dejando a Quinto Fabio Máximo totalmente humillado.

Empezaba el año 216 a.c. y la dictadura de Fabio Máximo terminaba, para éste año los cónsules elegidos fueron Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón, que disentían totalmente de la estrategia de Fabio Máximo y querían acabar con Aníbal de una vez por todas, a tal efecto se reunió un ejército ingente, una mole de 8 legiones “consulares” más otras 8 de aliados itálicos -socii- un total de 80.000 infantes y 6.000 jinetes.

Aníbal mientras tanto seguía dirigiéndose al sur buscando provisiones y también material, pues las escaramuzas eran constantes y el equipo se desgastaba y había que sustituirlo constantemente, así llegó a Cannas, una ciudad en ruinas que servía como centro de aprovisionamiento para las legiones, justo lo que necesitaba. En los últimos días de Julio los romanos llegaron a Cannas y acamparon frente a los cartagineses, en la misma orilla del río Aufidus que ellos; pasaron dos días sin movimientos de importancia hasta que Aníbal sacó su ejército y formó delante de los romanos, otro ardid del bárcida, pues sabía que ese día era Emilio Paulo el cónsul al mando, bastante más comedido que Varrón y suponía que no mordería el anzuelo, y así pasó,  con la seguridad de que al día siguiente sería el de la batalla.

El 2 de agosto de 216 a.c. Aníbal sacó de nuevo su ejército,  del campamento pero esta vez cruzó el río y formó; los romanos lo imitaron creyéndose con ventaja pues el río quedaba a espaldas de los cartagineses dificultando la retirada,  gran error, pues lo que realmente pasaba es que los cartagineses habían maniobrado para que los romanos miraran hacia el este, desde donde soplaba una corriente de aire que levantaba el polvo de la llanura de Cannas. Los latinos formaron con los manípulos más juntos y con mucho más fondo de lo normal,  creando una masa de soldados que arrollaría a los púnicos -recordad, 85.000 efectivos en 16  legiones-, con la caballería en cada ala del ejército.

Aníbal también se preparó, contaba con cerca de 40.000 infantes y 10.000 jinetes, y los dispuso de una manera una tanto peculiar. Iberos y celtas – 10.000 y 20.000 respectivamente- formaban el centro del ejército y flanqueando a éstos unos 8.000 africanos divididos en los dos extremos pero retrasados respecto al centro, formando así una media luna convexa, con la caballería númida en el flanco derecho y la cartaginesa, íbera y celta en el izquierdo.

Aníbal lanzó a su caballería contra la romana produciéndose los primeros combates de la batalla, Varrón tampoco esperó mas y lanzó todo su ejército contra la línea púnica. Tras los primeros compases, centro cartaginés empezó a ceder, retrocediendo poco a poco, sin embargo no ocurría lo mismo en los extremos de la batalla donde las cosas parecían mas igualadas, y encima un viento cada vez más persistente empezaba a cegar a las legiones.

Mientras la caballería púnica había superado y puesto en fuga a la romana, situándose a la retaguardia del enemigo, que cada vez se adentraba mas y mas en las filas cartaginesas, hasta que su ingente número paso de ser una ventaja a convertirse en una pesadilla, pues estaban tan juntos que apenas podían mover los brazos y apenas veían por culpa del polvo que levantaba el viento. Entonces Aníbal dio la orden y los extremos donde estaban los africanos empezaron a avanzar cerrando poco a poco a los latinos en una bolsa. Los romanos que se percataron de lo que pasaba intentaron replegarse pero se encontraron con la caballería púnica y númida que cerraba la trampa.

El resto ya no fue una batalla, fue una masacre donde 70.000 romanos perecieron o fueron heridos, en una de las derrotas más grandes de la ciudad eterna, donde la voluntad romana estuvo a punto de quebrarse. Los cartagineses sin embargo tuvieron unas 15.000 bajas, una auténtica proeza aun siendo más del 25% del ejército de Aníbal.

Después de la batalla Aníbal no atacó Roma,  el motivo es discutido todavía en la actualidad pero lo que casi nadie discute es que después de Cannas, Aníbal se convirtió en leyenda.

Bibliografía y fuentes:

Polibio de Megápolis, Historia universal bajo la república romana.

Mark Healy, Cannas, Aníbal Diezma las legiones.

Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación.

Origen: Cannas, la batalla perfecta –


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